Una gema en la bolsa
Hace mucho tiempo que el Gran Salón permanecía cerrado y que las antológicas recepciones de bolsanegra ya no figuraban en la página de sociales de los grandes medios pero, era inevitable que alguna vez, los viejos tiempos volvieran a reinar como jamás debieron haber dejado de hacerlo.
Se necesitaron decenas de lacayos que limpiaran las molduras, pulieran la plata, zurcieran las cortinas de terciopelo y abrieran los ventanales para ventilar un poco el ambiente pero tanto trabajo valió la pena. Durante semanas, trabajando contra reloj, se ordenaron los papeles, se acondicionaran los sanitarios y se eliminó ese perturbador moho que lo teñía todo con su colorcito verdeazulado.
Es verdad, los vecinos se quejaron por el ruido pero son gente comprensiva y entendieron que valía la pena y además, sabían que se les compensaria como corresponde ¡Faltaba más!
Finalmente, pisos pulidos, alfombras barridas, flores en los jarrones, mesas con manteles de lino rebosantes de confituras exóticas y sólo es necesaria una seña imperceptible para que el baile comience porque la orquesta hace rato que está presta.
Smokings, tacos altos, corbatas, lentejuelas, brillos, alhajas, las mejores galas y una voz en off que comienza un breve discurso con esa voz engolada que nadie escucha porque, en resumen sólo hay que decir: abran las puertas y prepárense para Gem@ en la bolsa

No hace falta decir que le damos una calurosa bienvenida y que le deseamos lo mejor. Sabemos que su blog será lo mismo que son todos los demás: un lugar para hacer lo que se le de la real gana, porque si de algo estamos seguros en esta red, es de que no tenemos la menor idea de hacia donde vamos pero, mientras lo averiguamos, disfrutamos del paisaje.
Seriedad y cambalache
¿De qué hablamos cuando hablamos de derecho a la información o de libertad de prensa? Así, en abstracto todo es muy bonito pero, la realidad dice que si bien ambas son condiciones necesarias, en si mismas, poco significan y claro, no son ninguna panacea. Apenas alcanzan para empezar.
Hubo un tiempo en que saber leer y escribir hacía la diferencia entre la esclavitud y la libertad o mejor dicho, entre dominar y ser dominado. El conocimiento estaba muy bien protegido por quienes detentaban el poder y, obviamente, se negaban a compartirlo. La invención de la imprenta mandó todo ese esquema al demonio, por lo menos de manera parcial. Hoy, las cosas han vuelto a complicarse un poco más y de alguna manera estamos retrocediendo porque si bien leer y escribir ya es algo natural en ciertos niveles sociales, esos mismos grupos se encuentran frente a una encrucijada: empezaron a confiar demasiado en eso que leen.
Necesitamos más. No, no es que haga falta más información, lo que falta es BUENA información o mejor dicho, la capacidad de poder procesarla y diferenciar lo vanal de lo importante, lo superfluo de lo significativo y la verdad de la mentira.
Este es un ejemplo. Algo muy chiquitito y si se quiere, sin importancia. Es parte de un noticiero televisivo de un canal de noticias y sólo se necesitan dos dedos de frente para darse cuenta que lo que están informando es falso. Acá no hay opiniones subjetivas, son hechos sencillos, obvios. No es necesario más que razonar un poco y, si esto, publicado con tanta naturalidad es falso ¿qué otras falsedades se esconden detrás de la seriedad periodísitica?
Un libro o un periódico pueden ser tan inútiles como un blog, tan peligrosos como un pazquín, tan tendenciosos como usted o como yo, tan … tan iguales a LA GENTE.
Internet no está al margen de eso, sólo es una nueva pata en este animal llamado cultura. Una pata particular, una herramienta diferente porque tiene una característica especial que la hace peligrosa: su anarquía absoluta. Un fotoblog es tan intrascente como un periódico sensacionalista o un libro de autoayuda pero, tiene una ventaja: es democrático. Cualquiera puede crearlo, cualquiera puede decir o mostrar algo, no necesita invertir dinero, no necesita sponsors, no necesita ceder a intereses de algún tipo; basta voluntad, paciencia y algo que decir, no importa qué y no importa cómo. Si sabemos leer, la suma de esas voces anónimas y discordantes nos va a permitir entender la realidad mucho más que el editorial ampuloso del periódico de la mañana.
Internet es la democratización de la estupidez humana, una mezcla de cosas validas con basura, de Ritalín con sexo explicito. Un torbellino que vende Viagra y comparte sabiduría, que ayuda y entorpece, que da y que quita; un cambalache que aún espera su Discepolo para ser descripto.
Nada de eso es malo y nada de eso es bueno; nosotros somos eso.

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Google Buzz
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continuará









