Si, como leía hace tiempo en la Asociación de Internautas, para muchos, el mundo real es tan importante como el mundo virtual y la pertenencia a comunidades virtuales es asimilable a los lazos físicos, parece haber una dicotomía entre el comportamiento en uno u otro lado de la red.
En BolsaNegra, en el articulo ¡Bravo MySpace!, se intercambian una serie de opiniones en los comentarios que vale la pena leer y, sobre todo, se describen comportamientos que parecen comunes a la mayoría de los usuarios.
¿Por qué será que el phising es un problema? Nadie en su sano juicio daría información personal si nos la solicitan a través de una llamada telefónica, ni contestaría preguntas a cualquiera que nos detuviera en la calle, ni le abriría la puerta e invitaría a pasar a un desconocido, es simple sentido común. Sin embargo, conectados a internet, da la impresión que confiamos demasiado o que, simplemente, no idiotizamos.
¡No hables con extraños, nene! ¡no aceptes regalos de desconocidos! son todas reglas que nos han metido en la cabeza a fuerza de repetirlas y que nosotros trasmitimos, generación tras generación. Son reglas simples, claras, fáciles de seguir y, por si fuera poco, funcionan. Los chicos, por lo general las cumplen excepto, cuando están en internet ¿por qué?
Si esto sólo fuera un tema de educación padres-hijos, la respuesta sería simple. El problema es que los adultos actúan igual. Myself dice bien, el problema del fraude no es demasiado grave en lationoamérica sólo porque la mayoría de las trampas que nos llegan están escritas en inglés, ¿qué pasará cuando a algún ladronzuelo se le ocurra empezar a mandar correo en castellano? Probablemente lo mismo que en el resto del mundo, los usuarios caerán como moscas.
Si es cierto que muy poca gente caería en un cuento del tio a menos que fuera muy elaborado, ¿por qué aceptamos como real el pedido urgente de cambiar nuestras claves bancarias via web? Parece que el refrán "cuando el regalo es grande, hasta el santo desconfía", tiene validez en todos lados menos en internet. Esperá, esperá un segundo que me piden que envíe la escritura de casa porque parece que hay un problema.
Que las empresas deben hacerse responsables por la seguridad es más que obvio pero es imposible que puedan controlar las conductas irracionales. El que fabricó la puerta de mi casa, debe hacerse responsable de su construcción y colocación, debe utilizar buenos materiales, la cerradura debe ser de buena calidad, las bisagras deben estar bien empotradas pero no puede responsabilizarse porque a mi se me ocurrió dejarla abierta de par en par y entraron ladrones: "la seguridad es una responsabilidad compartida".
Supongo que habrá fraudes elaborados en los que el más avispado puede caer, no los he visto pero acepto que puedan existir. Todo lo que he recibido, más allá del idioma es demasiado obvio.
Mi solución es simple, no abro ningún correo a menos que sepa quién lo manda. No ingreso información personal en ninguna parte. Lo malo es que esto, que parece tan elemental, no puedo transmitirlo, no logro que los demás lo entiendan. Tengo que recurrir a todo tipo de estrategias para evitar que mi hija abra mensajes de correo escritos en idiomas estrafalarios, chatee con gente que no conoce o ponga su número de teléfono en una página web. Es frustrante, agotador, la vieja historia de la batalla contra los molinos de viento.
Debe haber un problema semántico que nos hace malinterpretar las cosas. Real, se refiere a lo que tiene existencia verdadera, virtual, a lo que tiene existencia aparente. Si esto es así, internet no es un mundo virtual sino real y las relaciones humanas, incluyendo las miserables, no son muy distintas.
Uso un firewall, actualizo mi antivirus diariamente, tengo activado todo tipo de software antiespía, escaneo los archivos que entran a mi PC vengan de donde vengan, trato de mantenerme alerta y aún así, sigo utilizando la misma vieja regla de la infancia: nene, ¡no hables con extraños!










